viernes, 9 de noviembre de 2012

Teseo y el Minotauro

El nacimiento del Minotauro (en griego Μινόταυρος) según una versión del mito nos cuenta que Poseidón le ofreció al rey Minos de Creta un toro blanco para que lo sacrificará en su honor. Como que Minos admiraba la belleza del toro blanco, decidió no sacrificarlo y este hecho desató la ira de Poseidón, provocando como venganza que la mujer de Minos, Pasífae, sintiera deseos de yacer con el toro. Al final, consiguió yacer con este, con quién tuvo el Minotauro, un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre.

Al crecer el Minotauro y viendo que podía ser un peligro ya que comía carne humana y era violento, el rey Minos encargó al arquitecto Dédalo que construyera un laberinto para tener encerrado el monstruo.

Años más tarde, uno de los hijos de Minos murió en una competición olímpica donde fue campeón. Como que se dio en Atenas, el rey declaró la guerra a los atenienses y como que estos la perdieron, Minos les obligó a pagar un tributo que consistía en mandar a siete chicos y chicas para alimentar al Minotauro.

Teseo decidió viajar a Creta para matar al Minotauro, con tal de liberar Atenas del tributo. Cuando llegó a Creta, la hija de Minos, Ariadna, se enamoró de este y le ayudó a salir y entrar del laberinto con un hilo de oro.


Imagen de Teseo matando al Minotauro en un vaso cerámico

Una vez muerto el monstruo, Teseo salvó a los jóvenes atenienses y volvió a Atenas sin Ariadna, que la abandonó en una isla.