domingo, 15 de septiembre de 2013

La Batalla de las Termópilas

" Ὠ ξεῖν', ἀγγέλλειν Λακεδαιμονίοις ὅτι τῇδε
κείμεθα, τοῖς κείνων ῥήμασι πειθόμενοι "

"Oh extranjero, anuncia a los lacedemonios que aquí yacemos, obedeciendo las ordenes que nos dieron"

Simónides de Creos


Alrededor del 7 de agosto del año 480 a.C empezaba una de las batallas más legendarias de la antigua Grecia: la Batalla de las Termópilas. Esta batalla se encuentra dentro de la segunda Guerra médica, que enfrentó a griegos y persas.

Para tratar esta batalla he utilizado Historia de Heródoto (libro VII) y la Biblioteca histórica de Diodoro de Sicilia (Libro XI)

Heródoto nos cuenta que después de la Batalla de Maratón (490 a.C), el rey Darío I quería volver a organizar una nueva expedición contra Grecia, organizando un gran ejército. Preparando la expedición, la muerte le sorprendió y subió al trono su hijo, Jerjes I. Según nos cuenta el Historiador, Jerjes no tenía mucho interés en seguir adelante con la expedición contra Grecia, así que Mardonio, su primo, le convenció de seguir con la expedición para vengar a su padre y porque Grecia es una zona fértil. Tras una reunión con Mardonio y Artábano (su tío) y varias apariciones oníricas que le convencen de la importancia de esa expedición, con lo cual, por estas y por otras razones, decide llevarla a cabo.

Por el lado griego, muchos pueblos deciden unirse a la causa persa por la magnitud de la expedición de Jerjes. Como dice Heródoto:

"Entre quienes le habían entregado esos presentes figuraban los siguientes pueblos: los tesalios, los dólopes, los enianes, los perrebos, los locros, los magnesios, los melieos, los aqueos de Ftiótide, los tebanos y el resto de los beocios, a excepción de los tespieos y los plateos. Contra ellos se juramentaron los griegos que entraron en guerra con el bárbaro, siendo términos del juramento los siguientes: todos los pueblos griegos que, sin verse forzados a ello, se habían rendido al Persa, deberían ofrecer al dios de Delfos, cuando la situación se hubiese restablecido favorablemente para los intereses de la Hélade, la décima parte de sus bienes" Heródoto, Historia, Libro VII 

Tal y cómo dice Heródoto, los pueblos griegos que no se unieron a los medos se reunieron en el otoño del 481 a.C en el istmo de Corinto para organizar la defensa. También se reunieron para decidir que iban a defender Termópilas para evitar la entrada de los persas en Grecia.


Mapa que representa la batalla de las Termópilas

En el momento de hablar de los efectivos de cada bando, destaca el de los persas por su magnitud. Heródoto nos habla de 517.610 hombres que participan en la flota, 1.700.000 en infantería y 80.000 en caballería. Son unos números exagerados, teniendo en cuenta que las estimaciones actuales de los historiadores que consideran que toda la expedición era de como máximo 500.000 hombres.

Por el lado griego nos habla de 300 espartanos, 1.000 de Tegea y Mantinea, 120 de Orcómeno, 1.000 del resto de Arcadia, 400 de Corinto, 200 de Fliunte, 80 de Micenas, 700 tespieos, 400 tebanos y 1.000 focenses. Todo eso hace un total de 5.200 hombres. Como general de toda esta coalición encontramos a Leónidas, uno de los dos reyes de Esparta. Heródoto nos cuenta que es un descendiente de Heracles y que según el oráculo de Delfos, un descendiente de Heracles debía morir para que Esparta no fuera saqueada por los persas. Leónidas, creyendo el oráculo, decidió llevar consigo sólo los hombres que tuvieran un hijo ya que pensaba que su muerte era segura. Para justificar los pocos efectivos de los griegos, Heródoto nos dice que en el momento se celebraban los Juegos olímpicos y las Carneas y que por ello cada pueblo enviaba una avanzadilla de sus tropas.


Representación de una falange griega por Perseus Project

De la batalla en sí, Heródoto nos cuenta que primero Jerjes esperó tres días para atacar ya que creía que los griegos huirían ante su gran ejército. Al cuarto día ataca enviando contingentes medos y cisios. Debido a la estrechez de las Termópilas, los medos tuvieron numerosas bajas. Tras la retirada de estos contingentes, envió a los Inmortales (su guardia personal), que obtuvo los mismos resultados que los anteriores. Heródoto nos comenta algunas tácticas espartanas:

"Los lacedemonios, por su parte, combatieron con un valor digno de encomio y, con sus diferentes tácticashacerlo— que sabían combatir perfectamente. Por ejemplo, cada vez que volvían la espalda, simulaban huir, pero sin romper la formación, de manera que los bárbaros, al ver que huían, se lanzaban contra ellos gritando alborotadamente; pero, en el momento en que iban a ser alcanzados, daban la vuelta para enfrentarse a los bárbaros y, con esa maniobra, acababan con una cantidad ingente de persas." Heródoto, Historia, libro VII

Según Heródoto, un pastor llamado Efialtes tuvo una entrevista con Jerjes. En esta, le contó la existencia de la senda Anopea (vigilada por los focenses) para poder vencer así más fácilmente a los griegos. Tras este hecho, inició la marcha hacia esta senda, la cual quedó desprotegida por los focenses porque huyeron al ver la llegada del ejército persa. Cuando los griegos supieron que estarían rodeados y que iban a morir seguramente, muchos de ellos huyeron hasta que sólo quedaron 1.000 hombres (espartanos, tebanos y tespieos). Al día siguiente, sobre las 9-10 de la mañana, Jerjes llevó a cabo el asalto final donde murieron Leónidas y sus hombres.

La versión de Diodoro de Sicilia a la de Heródoto no cambia mucho, aunque sí aporta otras cifras y otros datos que no aparecen en el relato del Historiador.

Diodoro nos habla de una alianza entre cartagineses y persas (hecho que no comenta Heródoto) y que acordaron que los cartagineses atacarían a los griegos de Sicilia y Italia y que los persas atacarían Grecia. En el caso de las cifras, Diodoro nos habla de de 300 espartanos y de 1.000 periecos (hecho que tampoco menciona Heródoto) y otros 3.000 griegos más. También cambia el número de griegos que se quedaron hasta el final, que según Diodoro fueron sólo 500 hombres.

Leónidas en las Termópilas por Jacques Louis David


sábado, 10 de agosto de 2013

Tiberius Claudius Caesar Augustus Germanicus

Este emperador romano es bastante conocido gracias a la novela histórica Yo, Claudio de Robert Graves, de la que posteriormente hicieron una serie de televisión en el año 1976. Se nos muestra un Claudio cojo y estúpido, un hombre sometido a los caprichos constantes de sus mujeres, etc.


Fotograma de la serie Yo, Claudio

Hoy os hablaré del emperador Claudio desde dos fuentes clásicas: el libro dedicado a Claudio de La vida de los doce Césares de Suetonio e Historia romana de Dion Casio.

Suetonio nos cuenta que nació en Lyon en calendas de agosto (1 de agosto del año 10 a.C). Su padre Druso murió cuando aún era muy pequeño mientras era cónsul. Durante su infancia y juventud, fue un niño que siempre estaba enfermo, de lo que Suetonio nos dice:

"Quedó con ellas tan débil de cuerpo y de espíritu que ni siquiera en edad más avanzada se le consideró apto para cualquier cargo público, ni tampoco para ningún negocio particular." Suetonio, La vida de los doce Césares, Libro V, I

Estudió latín y griego, lenguas que usaba en sus discursos y hasta llegó a escribir algunas obras literarias como ocho libros de historia de los cartagineses y un libro de juegos. También creó tres letras nuevas para el alfabeto latino. 

Nos describe su apariencia en este fragmento:

"Ostentaba Claudio en su persona cierto aspecto de grandeza y dignidad, ora estuviese en pie, ora sentado, pero principalmente en actitud de reposo. Era alto y esbelto, su rostro era bello y hermosos sus blancos cabellos, y tenía el cuello robusto; pero cuando marchaba, sus inseguras piernas se doblaban frecuentemente; en sus juegos, así como en los actos más graves de su vida, mostraba varios defectos naturales: risa completamente estúpida; cólera más innoble aún, que le hacía echar espumarajos; boca abierta y narices húmedas; insoportable balbuceo y continuo temblor de cabeza que crecía al ocuparse en cualquier negocio por insignificantes que fuese." Suetonio, La vida de los doce Césares, libro V, XXX

En su familia, su madre Antonia, su abuela Livia y su hermana Livila lo odiaban. Llegó a ser cónsul unas cuantas veces gracias a su tío Tiberio y su sobrino Calígula. Tenía fama de borracho, imbécil y jugador y a menudo le gastaban bromas pesadas, a lo que se refiere Suetonio en este pasaje:

"Si llegaba, en efecto, algo tarde a la cena, se le recibía con disgusto y se le dejaba que diese vueltas alrededor de la mesa buscando puesto; si se dormía después de la comida, cosa que le ocurría a menudo, disparábanle huesos de aceitunas y de dátiles, o bien se divertían los bufones en despertarle como a los esclavos, con una palmeta o un látigo. Solían también ponerle en las manos sandalias cuando roncaba, para que al despertar bruscamente, se frotase la cara con ellas." Suetonio, Vida de los doce Césares, libro V, VIII

Aunque entre su familia tuviera mala fama, el Senado y la clase ecuestre le tenían mucho respeto, demostrándolo en numerosas ocasiones. Suetonio nos cuenta como lo nombraron emperador:

"Cuando los asesinos de Calígula separaron a todos, con el pretexto de que el emperador quería estar solo, Claudio, alejado como los demás, se retiró a un pequeño comedor, llamado Hermeum; sobrecogido de miedo al primer rumor del asesinato, arrastrase desde allí hasta una galería inmediata, donde permaneció oculto detrás del tapiz que cubría la puerta. Un soldado, que por casualidad llegó hasta allí, le vio los pies; quiso saber quién era, y reconociéndole le sacó de aquel sitio. Claudio se arrojó a sus pies suplicándole que no le matara; el soldado le saludó como emperador, le llevó a sus compañeros todavía indecisos y estremecidos de cólera, los cuales le colocaron en una litera, y como habían huido los esclavos, le llevaron en hombros al campamento." Suetonio, La vida de los doce Césares, libro V, X

Fue nombrado emperador con 50 años sin haber ocupado un sitio público, aparte del consulado. Al inicio de su gobierno, compró la fidelidad de las legiones:

" [...] prometió a cada soldado quince mil sestercios, siendo el primero de los césares que compró a precio de oro la fidelidad de las legiones." Suetonio, La vida de los doce Césares, libro V, X

Durante su gobierno podemos destacar su campaña militar en Britania, ya que nunca otro emperador había hecho otra campaña allí después de Julio César. Consiguió conquistar una gran parte de la isla y cuando volvió a Roma, recibió el triunfo.  Suetonio habla en numerosas ocasiones sobre  la debilidad de poder de Claudio, haciendo referencia al hecho que muchas cosas que hizo fueron por capricho de una de sus mujeres o de sus libertos, presentándolo así como un títere. Tuvo cuatro esposas: Urgulanila, Petina, Mesalina y Agripina y tuvo tres hijas y un hijo: Claudia, Antonia, Octavia y Británico. Durante su matrimonio con Agripina, adoptaron a Nerón, hecho que provocó que quisiera apartar de la sucesión a Británico y poner a su hijo adoptivo.

Suetonio nos cuenta que acabó muriendo envenenado y nos da dos versiones: Una donde murió durante un festín en el Capitolio por su eunuco Holato y otra donde murió durante una comida familiar por Agripina. Murió el 13 de octubre del 54 d.C y fue deificado. 


Proclamando emperador a Claudio, por Lawrence Alma-Tadema


En Historia romana de Dion Casio nos cuenta cosas bastante similares que Suetonio, pero aún así nos da más detalles de sus políticas y de su conquista de Britania. Por ejemplo nos cuenta que celebraba numerosos juegos de gladiadores y que restauró el templo de Cástor y Pólux.

Estatua de Claudio en los Museos Vaticanos

Aparte de las fuentes históricas, tenemos la obra Apocolocyntosis divi Claudii atribuida a Séneca. Se trata de una sátira política del emperador donde lleva al extremo y al ridículo todos los defectos de Claudio.

Fragmento de Apocolocyntosis divi Claudii de Séneca:

"Lo que después ocurrió en la tierra es inútil contarlo. Por supuesto que lo sabéis perfectamente y no hay peligro de que se esfumen los sucesos que un júbilo universal ha grabado en la memoria. Nadie olvida su felicidad. Escuchad lo que ocurrió en el cielo. La autenticidad es cosa de mi testigo. Anuncian a Júpiter que ha llegado un individuo de buena estatura, bien canoso; va amenazando no sé qué, pues mueve continuamente la cabeza; arrastra el pie derecho; le habían preguntado de qué raza era y había respondido no sé qué con agitado tono y voz confusa; nadie comprende su lengua: ni es griego ni romano ni de ninguna nación conocida. Entonces Júpiter ordena a Hércules, que se había recorrido el mundo entero y parecía conocer todas las regiones, que vaya y averigüe qué clase de hombre es. Entonces Hércules, al primer vistazo, quedó horrorizado de veras, como quien no ha temblado aún ante toda clase de monstruos: en cuanto vio esa facha insólita, ese andar anormal, esa voz no de animal terrestre, sino, como suelen tenerla los monstruos marinos, ronca y embrollada, creyó que le había caído su decimotercero trabajo." Séneca, Apocolocyntosis divi Claudii, V

martes, 30 de julio de 2013

Antígona

"Creonte: (A Antígona) ¡Tú...di...tú...la que inclinas la cabeza hacia el suelo! ¿Confiesas o niegas haber hecho lo que este hombre manifiesta?

Antígona: (Mirando firmemente a Creonte) Confieso que lo he hecho y no lo niego."


Cerámica donde se representa a Creonte sentado en un trono y a Antígona tapada con un himatión

Antígona es una de las tragedias de Sófocles, uno de los tres grandes trágicos.

La tragedia se ubica en Tebas, después de una guerra entre Etéocles y Polinices (hermanos de Antígona; Podéis leer las causas de la guerra y como se desarrolla esta en Los siete contra Tebas de Esquilo). Muertos los dos hermanos, Creonte reina en la ciudad y decreta un funeral con todos los honores a Etéocles y que abandonen el cadáver de Polinices sin recibir sepultura, castigando con la muerte todo aquel que decida enterrar a Polinices. 

Antígona, movida por su amor filial, decide dar sepultura a su hermano y pide ayuda a su hermana Ismene, que decide no ayudarla por miedo a Creonte.

Al final la descubren y es condenada a morir sepultada viva. Después de que Tiresias convence a Creonte de que entierre a Polinices y no castigue a Antígona después de ser sepultada, la encuentran muerta porque se suicidó. La obra acaba con el suicidio de Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona, y de Eurídice, la mujer de Creonte.


Pintura que representa el momento que descubrieron a Antígona

Fragmento de Antígona de Sófocles:

"Antígona: ¿Qué esperas, pues? ¡Cómo me disgustan tus palabras y ojalá siempre me desagraden! Del mismo modo detestas mis acciones. Sin embargo, ¿dónde habría alcanzado yo gloria más grande que colocando a mi hermano en el sepulcro? A éstos (señala con desprecio al Coro) habría mi acto merecido aprobación si el miedo no les atase las lenguas; pero la tiranía tiene entre otros muchos privilegios el de hacer y decir lo que se le antoje.

Creonte: Entre todos los cadmeos tú sola miras así las cosas.

Antígona: Éstos comparten mi opinión; pero sellan la boca en tu presencia.

Creonte: ¿Y no sientes vergüenza de pensar distinto de ellos?

Antígona: No es vergüenza honrar a los que con una han nacido de idénticas entrañas."

sábado, 27 de julio de 2013

Pericles

Cuando pensamos en el periodo de esplendor de Atenas y en la democracia, es probable que pensemos en Pericles. Pericles fue un personaje muy importante en la Atenas clásica y es reconocido como un gran político.

Nació aproximadamente en el año 495 a.C y murió en el 421 a.C. Tenemos varias fuentes que nos hablan de él, pero me basaré en el libro de Pericles de Vidas paralelas de Plutarco y Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides.


Plutarco nos cuenta que es hijo de Jantipo y Agarista, ambos de linaje aristocrático. Nos cuenta que tenía la cabeza muy grande y que por ese motivo siempre se le representa con un yelmo en la cabeza.


Su maestro fue principalmente el filósofo Anaxágoras y de joven no participaba en política por miedo al ostracismo (método para decidir si exiliaban a una persona durante diez años o para siempre), pero a poco a poco fue acercándose en la política por la causa de defender el pueblo e ir en contra de Cimón, un político que defendía los intereses de la aristocracia. Plutarco nos cita a Tucídides que describe el gobierno de Pericles como aristocrático, diciendo: "aunque en las palabras era democrático, en la realidad era el gobierno de uno solo". También dice que otros dicen que la plebe le dio apoyo por imponer un jornal y por pagarles los espectáculos. 


Para ganarse al pueblo, nos cuenta que con su dinero daba de comer a los atenienses necesitados, vistiendo a los viejos  y dejando que entraran en sus campos para recoger la fruta que quisieran. Más tarde nos dice que recurrió al repartimiento de caudales públicos para evitar estas situaciones. Tras conseguir un gran poder gracias al apoyo del pueblo logra desterrar a Cimón por sospechas de estar a favor de los lacedemonios. Por ese motivo, los políticos que defendían la aristocracia buscaron un oponente nuevo que fue Tucídides (no el historiador, si no el cuñado de Cimón).



Cronograma de su vida

Durante su carrera política le dieron el apodo de El Olímpico porque era un fantástico orador, aunque Plutarco dice que otros le otorgaban el apodo por su autoridad en el ejército y el gobierno o por las obras públicas que llevó a cabo. Como obras públicas podemos destacar el Partenón que lo dejó en manos de su amigo Fidias. Este proyecto de obras públicas fue duramente criticado porque decían que gastaba el dinero público en ello. Más tarde consiguió desterrar a Tucídides, quedando así sin oposición y tuvo una postura más autoritaria en el gobierno. 

Plutarco nos cuenta que antes de estallar la guerra del Peloponeso, Pericles compraba la paz con los lacedemonios enviando diez talentos (un talento equivale a 26 kilos) anualmente. Más tarde pactó con ellos una tregua de 30 años. Años más tarde, ocupó Megara dando paso a la guerra del Peloponeso. Durante los primeros años de la guerra, Pericles fue duramente perseguido por sus opositores y cuando hubo una gran peste en Atenas lo fue por el pueblo. Sus hijos, familiares suyos, amigos y él mismo murieron a causa de la peste.



Busto de Pericles

Plutarco también dedica un capítulo a Aspasia, la compañera de Pericles. Nos cuenta que nació en Mileto y que era hija de Axíoco. Según Plutarco, algunos dieron razones por las cuales Pericles estubo con ella: "Algunos son de opinión que Pericles se inclinó a Aspasia por ser mujer sabia y de gran disposición para el gobierno, pues el mismo Sócrates, con sujetos bien conocidos, frecuentó su casa, y varios de los que la trataron llevaban sus mujeres a que la oyesen [...] ". También nos cuenta que vivía de mantener esclavas "para mal tráfico". Cuando Pericles conoció a Aspasia, dio a su mujer en matrimonio con otro hombre y se casó con ella.


Busto de Aspasia

En el caso de Tucídides, nos habla poco de Pericles en su obra Historia de la guerra del Peloponeso. Nos cuenta que administraba Atenas con moderación y que la enriqueció notablemente. También nos dice que nunca se dejaba corromper por dinero y que por este motivo regía el pueblo libremente.

Fragmento sobre Pericles en Historia de la guerra del Peloponeso de Tucídides:

"Fue causa de este desorden que, mientras Pericles tuvo el poder junto con el saber y prudencia, no se dejaba corromper por dinero: regía al pueblo libremente, mostrándose con él tan amigo y compañero, como caudillo y gobernador. Además, no había adquirido la autoridad por medios ilícitos, ni decía cosa alguna por complacer a otro, sino que, guardando su autoridad y gravedad, cuando alguno proponía cosa inútil y fuera de razón, le contradecía libremente, aunque por ello supiese que había de caer en la indignación del pueblo, y todas cuantas veces entendía que ellos se atrevían a hacer alguna cosa fuera de tiempo y sazón, por locura y temeridad antes que por razón, los detenía y refrenaba con su autoridad y gravedad en el hablar. Al mismo tiempo cuando los veía medrosos sin causa los animaba. De esta manera, al parecer, el gobierno de la ciudad era en nombre del pueblo; mas en el hecho todo el mando y autoridad estaban en él."

miércoles, 10 de julio de 2013

Cuidado personal y cosmética en la antigua Roma

Siguiendo la misma temática de la entrada anterior, hoy nos centramos en Roma.

En Roma son conocidas las termas. Las termas, más allá de los baños y de ser un lugar donde hacer deporte, fueron un centro de vida social donde se reunían los ciudadanos. Tenían diferentes espacios como: el apodyterium donde dejaban la ropa, a veces vigilada por un esclavo, el frigidarium, la sala donde se podía tomar un baño frío, el tepidarium, donde la temperatura de la sala era tebia para acostumbrar el cuerpo a la siguiente sala, el caldarium, donde se tomaba un baño caliente y el laconicum, una sala donde podías hacer baños de vapor. A más a más, las termas también tenían una palestra, un patio portificado donde se podía hacer deporte, y salas de masaje. Para poder controlar la temperatura de las salas de baño utilizaban un sistema basado en un praefurnium donde que se quemaba la leña y que estaba conectado con un hypocaustum, un espacio subterráneo con pilares que aguantaba un falso suelo y por donde circulaba el aire caliente. Hombres y mujeres acudían a las termas en diferentes horarios.

Imagen de las termas de Caracalla

Para hablar del cuidado personal y de la cosmética en época romana debemos hacer referencia a Ars amandi "El arte de amar" de Ovidio, una obra donde podemos encontrar mucha información sobre como era el aseo personal en aquella época. También tiene la obra De medicamine faciei femineae donde da recetas de belleza para las mujeres, aunque se encuentra de forma fragmentaria.

Ovidio recomienda sobretodo limpieza para los hombres. Por ejemplo, recomienda que se hagan cortar el pelo y afeitarse por alguien experto, cortarse las uñas, lavarse bien el cuerpo, etc, y no recomienda por ejemplo depilarse las piernas o rizarse el pelo con unas tenacillas bajo el pretexto: "Deja que hagan todo lo demás las jóvenes coquetas o el torpe varón, si lo hubiera, que pretenda conquistar a otro varón."

Para las mujeres Ovidio da más consejos. Sobre el peinado dice que según la forma del rostro conviene un tipo de peinado u otro. También habla sobre el uso de tintes y pelucas para disimular los defectos del cabello. A partir de la época imperial, el emperador y su mujer marcaban la moda del momento y los hombres y mujeres de clase aristocrática los imitaban, de tal forma que podemos hacer una cronologia de peinados a partir de los bustos de los emperadores romanos y sus mujeres.


Relieve de como peinaban a una matrona

En el maquillaje las romanas tenían la misma preocupación que las griegas: conseguir un rostro blanco y para ello utilizaban cremas. También se maquillaban los ojos con ceniza y también era un símbolo de belleza tener las cejas unidas, de manera que las romanas rellenaban ese espacio con moscas secas machacadas a lo que se refiere Ovidio: "Con artificio rellenáis los intersticios vacíos de vuestras cejas". Dado que muchas veces utilizaban productos repulsivos para maquillarse, Ovidio recomendaba que nunca se maquillasen delante de un hombre. También utilizaban colorete y carmín para pintarse los labios. Las damas romanas tenían esclavas, llamadas ornatices, que las peinaban y las maquillaban. Ovidio también hace referencia a esto diciendo: "Que la peinadora no tenga nada que temer: odio a la que le araña la cara con las uñas y le pincha los brazos con una horquilla que se ha quitado del pelo. Maldice ella la cabeza de su señora (¡y la está tocando!) y al mismo tiempo llora goteando sangre sobre los odiados cabellos."

domingo, 7 de julio de 2013

Cuidado personal y cosmética en la antigua Grecia

El cuidado personal y el maquillaje en general desde la antigüedad ha sido un tema de gran interés y preocupación.

Ya desde la antigua Grecia encontramos esa preocupación. Por ejemplo, hay representaciones en cerámica donde aparece gente lavándose en fuentes públicas y en Época clásica aparecen los baños cubiertos públicos, donde trabajaban esclavos. Había salas de agua caliente y fría y hasta baños de vapor. Sin embargo, las mujeres atenienses no podían ir, así que se bañaban en casa en bañeras hechas de barro, piedra o ladrillo. Tenían bañeras más pequeñas para bañar a los niños. 


Un modelo de bañera

Cerámica griega donde aparece una mujer preparando un baño

Con el cuidado del cabello los griegos hacían diferencia según edad y categoría social. Por ejemplo, en Atenas los esclavos se afeitaban la cabeza mientras que los hombres libres lo llevaban corto desde la edad adulta. En Esparta los niños también llevaban la cabeza afeitada mientras que los adultos llevaban el pelo largo. En el caso de las mujeres, las libres llevaban siempre el pelo largo recogido en un moño. Lo decoraban con cintas o diademas y existían modelos de peinados a la moda del momento. También utilizaban postizos y se teñían de rubio o negro. En caso de duelo, se cortaban el pelo. Las esclavas siempre llevaban el pelo corto.


Imagen donde se muestran peinados para hombre y mujer

En el tema del maquillaje, sólo se maquillaban las mujeres libres para diferenciarse de las esclavas aunque permanecieran en casa todo el día. Las esclavas las maquillaban cada día y sobretodo intentaban tener una cara muy blanca. Utilizaban colorete y se maquillaban los ojos con kohl traído de Egipto y sombra de ojos azul y negro. También utilizaban aceites hechos a partir de flores y que normalmente provenían de Corinto, Chipre o Rodas. Aparte de todo tipo de ungüentos, también utilizaban perfumes y se depilaban. Todo ello llevaba horas y horas de trabajo para las esclavas y solían ser procesos difíciles y costosos. Las cajitas donde guardaban el maquillaje, los frascos con ungüentos y perfumes, los espejos de bronce pulido y las pintas de hueso y madera conformaban parte del ajuar de una mujer, aparte de las joyas.


Cerámica donde aparece una mujer mirándose en un espejo

miércoles, 3 de julio de 2013

Adonis

Adonis es un personaje conocido más allá de mitología y eso se demuestra con el hecho de que se estableció unos misterios consagrados a él, un tema que ya trataré más tarde. 

En mitología Adonis es conocido por ser uno de los más conocidos amantes de Afrodita y por lo tanto tenemos diversas fuentes que nos hablan de él. De su nacimiento tenemos versiones distintas de autores como Higinio, Apolodoro y Ovidio:

La de Higinio está explicada en la anterior entrada y es muy parecida a la de Ovidio, también explicada donde he dicho anteriormente. Apolodoro nos da tres versiones: La primera dice que el rey Cíniras se casó con Metarme y de los cinco hijos que tuvieron (dos hijos y tres hijas) uno de ellos es Adonis. La segunda está comentada en la anterior entrada sobre Mirra y es el propio Apolodoro que nos dice que según Hesíodo, es hijo de Fénix y Alfesibea. Ante esto podemos decir que la gran parte de las fuentes siguen la versión de la incestuosa relación entre Mirra y su padre para dar lugar al nacimiento de Adonis y unas pocas dan otra versión diferente a esta.

Entre los tres autores, Higinio y Apolodoro son los que más detalles nos dan sobre Adonis. Higinio nos cuenta aparte de su nacimiento, que volvió de los infernos con el permiso de las Parcas porque Venus así lo quería, que murió a causa de una herida provocada por el ataque de un jabalí y que era conocido por su belleza.

Apolodoro es el que quizás nos da más detalles sobre Adonis. Nos cuenta que al nacer Adonis, cautivada por su belleza, lo esconde en una cesta y lo muestra a Perséfone, que también queda cautivada por su belleza y no lo quiere devolver a Afrodita. Para aclarar la situación, deciden presentar el problema a Zeus y este decide dividir el año en tres partes: una donde Adonis estuviera donde quisiera, otra con Perséfone y otra con Afrodita. La parte de Adonis la destinó a estar con Afrodita. También nos cuenta que muere de una herida provocada por un jabalí mientras cazaba.



Venus y Adonis, por Antonio Canova

jueves, 20 de junio de 2013

Mirra

Mirra es una de las historias de incesto más conocidas de la literatura. Una historia tan horrorosa, que hasta Orfeo en el libro X de las Metamorfosis de Ovidio nos da una advertencia:

"Voy a cantar cosas terribles: alejaos de aquí, hijas, alejaos, padres, o, si mi canto relaja dulcemente vuestros corazones, que desaparezca la credibilidad hacia mí en esta parte, y si no deis crédito a lo que ha ocurrido; o, si le dais crédito, dad crédito también al castigo de la acción."

El mito aparece narrado por boca de Orfeo, donde he citado anteriormente. Nos cuenta la historia de Mirra que se enamora de su propio padre, el rey Cíniras de Chipre. Ella en un principio se queja de que su amor hacia su padre no sea permitido por las costumbres humanas, pero sí entre los animales. Al no poder decidirse de qué hacer, opta por el suicidio. Por suerte, su nodriza entra en su habitación y después de que Mirra le cuente su amor prohibido, decide ayudarla.

Cuando la madre de Mirra celebra las fiestas anuales en honor a Ceres, en las cuales tiene que estar nueve días sin el contacto de los hombres, la nodriza de Mirra aprovecha que Cíniras está borracho para llevar a cabo su plan. Le cuenta que tiene una amante y el rey le ordena que la traiga. Tras que se consuma su unión en diversas ocasiones, Cíniras quiere conocer el rostro de su amante. Cuando descubre que es su hija, quiere matarla pero Mirra huye de Chipre y vaga por Arabia hasta que no pudiendo soportar el peso del hijo que esperaba de su padre, pide a los dioses ayuda. Zeus, que siente compasión de ella, la transforma en el árbol de la mirra.

No existe sólo la versión de las Metamorfosis, también dan versiones del mito Apolodoro de Atenas en su Biblioteca mitológica y Higinio en sus Fábulas.

En la versión de Apolodoro cambia el nombre del rey y de Mirra. En esta versión, según Apolodoro de Paniasis, el rey se llama Tías y es rey de Asiria y Mirra es llamada Esmirna. En este caso, el enamoramiento de Esmirna tiene una causa: La ira de Afrodita porque esta no la honora. También en este caso da detalles sobre las relaciones entre el rey y su hija y dice que están juntos durante 12 noches. Después de que sea descubierta por el rey y cuando quiere matarla, Esmirna pide volverse invisible. El mito acaba de la misma forma, es transformada por los dioses en el árbol de la mirra.

En la versión de Higinio nos da otra causa: La mujer de Cíniras dice que su hija es más bella que Afrodita. Esto provoca claramente la ira de la diosa. La historia es la misma que la versión de las Metamorfosis hasta llegar al final, donde es Afrodita quien transforma a Esmirna. 

De Mirra nace Adonis, uno de los amantes de Venus.

Grabado del siglo XVI del mito de Mirra

Grabado del siglo XVIII del nacimiento de Adonis

Fragmento de las Metamorfosis de Ovidio del mito de Mirra (libro X):

"Era la hora en que todas las cosas guardan silencio y entre los Triones el Boyero había girado su carro dando vuelta a su lanza; ella se dirige a su fechoría. Huye del cielo la dorada luna, negras nubes cubren los astros que se esconden, la noche carece del fuego que le es propio; tú el primero, Ícaro, escondes tu rostro, y Erígone consagrada por el piadoso amor hacia su padre. Por tres veces se volvió atrás por la señal del pie que había tropezado, por tres veces un funesto búho emitió su augurio con su canto de muerte; no obstante, avanza; y las tinieblas y la negra noche amenguan su vergüenza y con su mano izquierda sostiene la mano de la nodriza, la otra explora el oscuro camino con su tanteo. Ya toca el umbral de la alcoba, ya abre las puertas, ya se mete dentro; pero le temblaron las piernas al doblarse las rodillas, y huyen el color y también la sangre, y en su avance la abandona el ánimo; y cuanto más cerca está de su crimen, más se espanta; y se arrepiente de la osadía y quisiera poder darse la vuelta sin haber sido reconocida. La anciana conduce con su mano a la que duda y, al entregar a la conducida al alto lecho, dijo: "Recíbela, Cíniras, ésta es tuya" y unió los cuerpos malditos.

El padre recibe sus propias entrañas en impuro lecho y alivia el miedo de la doncella y da consejos a la temerosa. Quizás también, con el pretexto de la edad, dijo "hija", y ella también dijo "padre", para que no falten nombres al crimen."


miércoles, 19 de junio de 2013

Opinión sobre el festival Tarraco Viva 2013


Asistí el último fin de semana del festival. Cabe decir que no fui a todas las actividades que se daban durante esos dos días, pero si que fui a las que me parecían más interesantes.

El festival tiene numerosas actividades interesantes. Algunas son gratuitas y otras son de pago, pero su precio no es excesivamente caro, como mucho dos o tres euros. Todo estaba bien indicado en el mapa del programa y también había gente del festival que te recomendaba o te indicaba si te perdías un poco.

En primer lugar, fui al máximo de sitios donde habían restos arqueológicos romanos: al anfiteatro, al circo y a las murallas. La entrada era gratuita durante el festival. Me impresionó el anfiteatro, por su belleza y por su buen estado de conservación. Sentarme en las gradas del anfiteatro, ver el paisaje del mar y disfrutar de su encanto no tenía precio.

Y en segundo lugar, intenté asistir a alguna de las actividades el programa. A la primera que fui fue una muestra de otros festivales. Allí me encontré a los del festival Magna Celebratio, haciendo una muestra de vida cotidiana romana como la pesca, los perfumes, la acuñación de monedas,... Simplemente magnífico. Felicito el trabajo de estas personas por la divulgación que hacen de  una importante parte de nuestra cultura.

También fui a ver la lucha de gladiadores. Al no tener entrada porque ya se habían agotado todas, tuve que conformarme como muchas personas en verlo detrás de una valla a una considerable distancia del anfiteatro. Aún así pude seguir la lucha y las explicaciones del presentador de la lucha. Al segundo que fui fue la representación de la Legio Gemina VII, que me encantó. Todo estaba explicado detalladamente y hicieron muestras del armamento y de las técnicas de la legión.

Claramente, recomiendo este festival a todos aquellos y aquellas que sean unos apasionados del mundo romano y para aquellos que tengan curiosidad o quieran hacer algo diferente un fin de semana. Felicito a todos los que hicieron posible el festival. Gracias por darnos este fantástico festival!



sábado, 27 de abril de 2013

Opinión sobre el festival Magna Celebratio 2013

Aunque hoy era un dia lluvioso, no estropeó ni mucho menos todo el programa de la Magna Celebratio. Cabe decir que es el primer festival romano al que acudo y me ha dejado un buen sabor de boca.

En primer lugar, fui a la Domus de los Delfines. Nada más entrar, me encontré con un gran espacio muy bien conservado y incluso, bien recreado. Allí dentro había tanto hombres y mujeres que hacían diferentes recreaciones: des de un taller de caligrafía, de la técnica de mosaicos, hasta dos mujeres tejiendo y hilando. 

Después, fui al Museo de Badalona y podemos decir que gracias a la lluvia, el festival adquirió toda la magia posible ubicando todas las recreaciones de vida cotidiana romana y de la legión en la ciudad excavada de Baetulo. Allí encontrábamos desde soldados romanos a mujeres y hombres representando trabajos de la época y aspectos varios de la vida cotidiana romana. 

Abundaban los talleres para todas las edades: Desde cerámica hasta técnicas de lucha del ejército romano. Incluso podías probar pan romano o cosméticos romanos. El ambiente era totalmente mágico, como si no vivieras en el 2013, sino en época romana.

Doy gracias a todas las personas que se dedican a este evento, hacéis un trabajo magnífico! Seguid así!

domingo, 21 de abril de 2013

Narciso y Eco

Narciso y Eco se trata de un mito que aparece en el tercer libro de las Metamorfosis de Ovidio.

Este mito nos habla de un joven muchacho llamado Narciso, que era muy bello y que aunque muchos jóvenes y ninfas se hubieran enamorado de él, él jamás correspondía a nadie. Eco, una ninfa, se enamoró de él. En las Metamorfosis, Ovidio nos cuenta que como era muy parlanchina, escuchaba las conversaciones que tenían otras ninfas cuando se unían con Júpiter y más tarde las reproducía su mujer, Juno. Esta, llena de rabia, castigó a Eco con el hecho de que solo podía repetir las últimas palabras que escuchaba.

Eco, rechazada por Narciso, se fue a vivir en cuevas y consumida por el rechazo de Narciso, acabó muriendo pero su voz quedó viva y tal y como nos cuenta Ovidio: "A partir de ese momento se oculta en los bosques y no es vista en montaña alguna, es oída por todos: el sonido es el que vive en ella."

Por la muerte de Eco, la diosa de la venganza llamada Némesis, castigó a Narciso con amarse a sí mismo. De este modo, cuando Narciso, bebiendo agua, contempla su reflejo, se enamora de sí mismo creyendo que es otra persona. Como que no se veía correspondido por el reflejo de él mismo, muere contemplándose a sí mismo y en el lugar de su muerte, creció la flor que todos conocemos con el nombre de Narciso. 

Fragmento del mito Narciso y Eco en el III libro de las Metamorfosis

"Apoyado en la tierra, contempla el doble astro, sus ojos y sus cabellos dignos de Baco y también dignos de Apolo y las lampiñas mejillas y el marfileño cuello y la belleza de la boca y el rubor mezclado con nívea blancura y admira todas las cosas por las que él mismo merece admiración. Sin saberlo, se desea y él mismo, que da la aprobación, la recibe, y mientras busca es buscado y a la vez incendia y se inflama. ¡Cuántas veces dio vanos besos a la fuente traicionera! ¡Cuántas veces sumergió sus brazos, que intentaban coger el cuello visto en medio de las aguas y no quedó preso en ellos! No sabe que ve, pero se abrasa en lo que ve y la misma ilusión que lo engaña incita sus ojos. Crédulo  ¿Porque intentas coger en vano esquivas imágenes?. Lo que buscas no está en ningún sitio; Lo que amas, apártate, lo perderás. Esta que ves es la sombra de tu imagen reflejada: Nadie tiene esta de sí misma: Contigo viene y se queda, contigo se apartará en caso de que seas capaz de apartarte."

 Eco y Narciso, por John William Waterhouse

domingo, 3 de marzo de 2013

Música en la antigua Grecia

En el inicio de la historia de la música en la antigua Grecia encontramos diferentes mitos para explicar el origen de la música como la primera lira creada por Hermes.

Tras la aparición de los poemas épicos de Homero (hacia el 850 a.C) surgen los rapsodas, es decir, hombres que se dedicaban a recitar los poemas homéricos acompañados por la cítara (un instrumento de cuerda de 3 a 12 cuerdas de igual longuitud. La lira era la versión menos elaborada). Para ello usaban las melodías tradicionales llamadas νόμοι (nomoi) que eran melodías cortas que se repetían con variaciones.

La música se utilizaba en diferentes ámbitos como al culto a los dioses, los himnos nupciales, los funerales, etc. Más tarde llegaron a incorporarla en el mundo del teatro y también para la llamada poesía lírica, es decir, poesía acompañada por la lira. 

Más tarde la música acabó siendo un campo más en la educación de los ciudadanos griegos.

Los instrumentos más usados en la antigua Grecia aparte de la lira y la cítara, encontramos el aulós, un tipo de doble flauta.


Representación de Alceo y Safo con una lira cada uno

Representación en una vasija griega de un sátiro tocando un aulós


viernes, 15 de febrero de 2013

Teatro en la antigua Grecia

Inicialmente el teatro estaba concebido como una fiesta religiosa más como los Juegos Olímpicos. Estas fiestas se trataban de concursos literarios donde se recitaban obras originales acompañadas de música o se representaban en forma de teatro.

Las fiestas más conocidas de teatro en la antigua Grecia eran las Grandes Dionisas de Atenas que era un festival dedicado a la creación literaria y musical. Este se organizaba del siguiente modo: En el primer día se hacía una procesión en honor a Dioniso y se recitaban ditirambos, es decir, composiciones líricas dedicadas al anterior dios que he mencionado. Después de dedicaba un día a representar comedias y luego tres más de tragedias. Tenemos que pensar que estos festivales eran muy fatigosos, ya que la representación de una obra duraba un día entero, desde la salida del Sol hasta el ocaso. También que el acceso al teatro estaba permitido a todas las clases sociales hasta los esclavos si iban acompañados de sus respectivos amos.

La estructura del teatro se basa en la forma de una semicircunferencia, construido normalmente en pendientes. Estos teatros constaban de una orchestra, un círculo donde se representaban danzas y donde se encontraba un pequeño altar para los sacrificios para Dioniso. Detrás de la orchestra encontramos la scena, donde se representaban las obras. Antes de la orchestra encontramos la gradería, donde  se ubicaba el público. Todos estos teatros eran descubiertos y al estar construidos en una pendiente, tenían una sonoridad impresionante. Un ejemplo de teatro griego sería el Teatro de Epidauro.


Imagen del Teatro de Epidauro desde la gradería


Los actores eran siempre hombres, incluso para los personajes femeninos. Estos utilizaban máscaras que representaban cada personaje que interpretaban y incluso tenían unos coturnos, es decir, unos zapatos de madera que les daban más altura.

Mosaico donde aparecen máscaras griegas

Imagen de una recreación de unos coturnos

sábado, 9 de febrero de 2013

Origen de San Valentín

Una de las fiestas más internacionales para celebrar el día del amor y de los enamorados es, sin duda alguna, el día de San Valentín. Puede que nos preguntamos su origen. Entonces nos topamos con unas antiguas fiestas romanas paganas, llamadas Lupercalia.

Las Lupercalia eran unas fiestas que se celebraban el 15 de febrero en honor al dios Fauno Luperco, que más tarde llamarían Pan Liceo por la posterior influencia griega.

Anualmente, los romanos escogían entre los ciudadanos más ilustres (que normalmente solían ser jóvenes) a los luperci, es decir, los sacerdotes que oficiaban esta fiesta en el monte Palatino, donde se decía que Rómulo y Remo fueron criados por la loba.

El ritual consistía en el sacrificio de una cabra y un perro. Con la sangre del sacrificio mojaban las frentes de los luperci y luego las limpiaban con trozos de lana con leche de cabra. Durante este proceso, los luperci tenían que reír. Después cortaban en trozos la piel de los animales sacrificados y fabricaban látigos, con los cuales corrían desnudos por el monte Palatino golpeando a quien encontraban a su paso, ya que de esta forma consideraban que los purificaban. En el caso de las mujeres, por cada golpe que recibían simbolizaba más fertilidad. 

En el año 494 d.C el Papa Gelasio I prohibió las Lupercalia, substituyéndolas y cristianizándolas en el día de San Valentín justo el día 14 de febrero, fecha de su muerte.



Imagen que ilustra las Lupercalia

Cuadro de un bacanal, por Nicolas Poussin

Fragmento sobre las Lupercalia en Desde la fundación de la ciudad (Libro 1, párrafo 5) de Tito Livio:

"Se dice que la fiesta de la Lupercalia, que se sigue observando, ya se celebraba  en  aquellos  días  en  la colina  del  Palatino.  Este  cerro  se  llamó originalmente Pallantium de una ciudad del mismo nombre, en Arcadia; el nombre fue cambiado posteriormente a Palatium. Evandro, un arcadio, había poseído aquel territorio muchos años antes, y había introducido un festival anual de Arcadia en el que los jóvenes corrían desnudos por deporte y desenfreno, en honor de a Pan Liceo, a quien los romanos más tarde llamaron Inuus."

Fragmento sobre las Lupercalia en Vidas Paralelas (Libro de Rómulo, párrafo 21) de Plutarco:

"Las Lupercales, por el tiempo en que caen, podrían reputarse purificatorias, porque se celebran en los días nefastos del mes de Febrero, que puede muy bien interpretarse purificativo; y aun al día mismo los antiguos le decían februato. El nombre de la fiesta para los Griegos alude a cosa de lobos, y podría parecer que era antigua de los Árcades que vinieron con Evandro; pero por el nombre puede ser de unos y otros, pudiendo éste haber dimanado de la loba: puesto que vemos que los Lupercos toman el principio de sus carreras desde el mismo sitio en que se dice que Rómulo fue expuesto. Las ceremonias son las que hacen muy difícil de adivinar el motivo de la institución. Empiézase por matar algunas cabras; después a dos jovencitos ingenuos, que se les ponen delante, unos les manchan la frente con el cuchillo ensangrentado, y otros los limpian al instante, para lo que llevan lana empapada  en  leche;  y  los  jovencitos,  luego  que  los  limpian,  deben echarse a reír. Hecho esto, cortan correas de las pieles de las cabras, y ciñéndose con ellas, dan a correr desnudos, golpeando a cuantos encuentran; y las mujeres hechas no huyen de que las hieran, creyendo que esto conduce para que conciban y paran felizmente. Es también ceremonia singular de esta fiesta el que los Lupercos sacrifiquen un perro. [...] Pero Gayo Acilio refiere que antes de la fundación sucedió que los ganados de Rómulo y Remo se desaparecieron, y haciendo plegarias a Fauno, echaron a correr desnudos en de ellos para que el sudor no les sirviera de estorbo; y que por esto corren desnudos los Lupercos. En cuanto al sacrificio del perro, se podría decir, si éste es de purificación, que lo emplean como víctima expiatoria, porque también los griegos en las que llaman expiaciones ofrecen cachorrillos; y en muchas ocasiones emplean el rito que toma de éstos la denominación de perisculaquismo. Si por otra parte esto se hace en memoria de la loba y del triunfo y salvación de Rómulo, no erradamente se mata un perro, como enemigo que es de los lobos; a no ser que por caso sea castigo que se da a este animal por lo que suelen estorbar a los Lupercos en su carrera."

miércoles, 6 de febrero de 2013

Caius Iulius Caesar

Cayo Julio César es una de las figuras más conocidas de finales de la República (Res publica; 509-27 a.C) y de la historia de la antigua Roma.

Julio César nació en una familia aristócrata de la gens Iulia, que se vinculaba a Iulo, hijo de Eneas, que era nieto de la diosa Venus.

Durante su vida tuvo diferentes cargos públicos importantes, hasta llegar al consulado en el año 59 a.C apoyado por Craso y Pompeyo, con los que formó un sistema político jamás visto hasta ese momento, el triunvirato.

Después del consulado, fue procónsul de la Galia, donde escribió sus comentarios en De bello Gallico.

Durante su ausencia en Roma su relación con Pompeyo empeoró hasta el punto de provocar una guerra civil, la cual terminó con la muerte de Pompeyo y César como dictador vitalicio.

En su gobierno como dictador tuvo a numerosos enemigos en el Senado, que finalmente conspiraron contra él y lo asesinaron en los idus de marzo del 44 a.C

Gracias al historiador y biógrafo romano Suetonio hemos podido conocer muchos aspectos y anécdotas de la vida de César y de algunos emperadores romanos en su obra La vida de los doce césares.

En esta se recogen numerosas anécdotas como los rumores que decían sobre él de que mantuvo relaciones sexuales con el rey Nicomedes IV de Bitinia y las sátiras que se hicieron por ese motivo, sus adulterios con numerosas mujeres romanas patricias, su relación con Cleopatra y sus problemas con la calvicie. 

Fragmento de La vida de los doce césares donde se narra la muerte de César (capítulo 82):

"En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, se acercó como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toda por ambos hombros y mientras exclamaba César: "Esto es violencia", uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogió a César por el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe lo detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, se envolvió la cabeza en la toga y bajó con la mano izquierda la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que viendo avanzar contra él a M.Bruto, le dijo en lengua griega: "¡Tú también, hijo mío!". Cuando le vieron muerte, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo hasta que al fin tres esclavos le llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos."


Busto de Julio César