viernes, 1 de febrero de 2013

La medicina en Grecia

Si buscamos un antecedente de la medicina actual encontraríamos uno de los más parecidos, la medicina griega.

Hipócrates de Cos fue "el padre" de la medicina al cual se le atribuye el Corpus hippocratium, una colección de casi sesenta textos médicos.

La escuela de medicina que fundó Hipócrates trataba las diferentes enfermedades de forma racional y metódica, hecho que nos lo demuestran sus estudios de enfermedades y de diferentes ramas de la medicina como la anatomía, patología, ginecología, etc. Su método consistía en la observación detallada de los síntomas del paciente y su evolución y también tenían mucho cuidado con su dieta y con su relación anímica con el paciente. 

Los médicos de aquella época también tenían una ética profesional, es decir, un conjunto de normas que debían jurar en el juramento hipocrático y también eran trabajadores públicos que trataban por igual a ciudadanos libres como a esclavos de los cuales debían ganarse su confianza, ya que carecían de título que garantizaba que eran médicos. Otra de sus características era que no se encontraban relacionados con la magia o la religión, hecho que aún le daba más objetividad. 

Ya en época romana fueron muchos de los médicos helenos que fueron llevados a Roma por su gran fama y reputación.

Aún así, los griegos también tenían una medicina religiosa que se encontraba en los santuarios dedicados al dios Asclepio. Eran muchos los que iban a visitar el santuario que se encontraba en Epidauro, donde hacían diferentes rituales para curar su enfermedad, entre los cuales se encontraban los masajes, baños y dormir dentro del templo para curarse de forma milagrosa.

Fragmento del Corpus hippocratium donde aparece el juramento hipocrático:

"Juro por Apolo médico y Esculapio y de Salud y todos los dioses y diosas, que, según mi capacidad y juicio, guardaré este Juramento y esta estipulación a contar lo que me enseñó este arte igualmente querido para mí como mis padres, para compartir mis bienes con él y aliviar sus necesidades, si es necesario, para mirar a su descendencia en el mismo nivel que mis propios hermanos, y enseñarles este arte, si es que se desea aprender que, sin retribución o estipulación y que por precepto y todo otro medio de instrucción, voy a impartir un conocimiento del arte a mis propios hijos y los de mis maestros ya los discípulos obligados por un juramento y estipulación de acuerdo a la ley de la medicina, pero a nadie más. Voy a seguir ese sistema de régimen que, según mi capacidad y juicio, considero que para el beneficio de mis pacientes, y abstenerse de todo lo que es nocivo o dañino. No voy a dar ninguna medicina mortal a nadie si se les pregunta, ni sugiere ningún tal consejo, y de igual manera no daré a una mujer un pesario para producir el aborto. Con la pureza y la santidad pasaré mi vida y practicaré mi arte. No voy a cortar las personas que trabajan bajo la piedra, pero dejará que esto se haga por hombres que son practicantes de este trabajo. En cualquier casa entro, yo voy a entrar en ellos en beneficio de los enfermos, y se abstendrán de todo acto voluntario de malicia y corrupción, y, más lejos de la seducción de mujeres u hombres, de hombres libres y esclavos. Lo que sea, en relación con mi práctica profesional o no, en relación con ella, puedo ver o escuchar, en la vida de los hombres, que no debe hablarse de extranjero, no voy a divulgar, como cuenta de que todo debería ser mantenido en secreto. Mientras yo siga manteniendo inviolado este Juramento, que sea concedido a mí para disfrutar de la vida y la práctica del arte, respetado por todos los hombres, en todos los tiempos! Pero debo prevaricación y violar este juramento, que la marcha atrás sea mi suerte!"

Busto de Hipócrates

0 comentarios:

Publicar un comentario