viernes, 15 de febrero de 2013

Teatro en la antigua Grecia

Inicialmente el teatro estaba concebido como una fiesta religiosa más como los Juegos Olímpicos. Estas fiestas se trataban de concursos literarios donde se recitaban obras originales acompañadas de música o se representaban en forma de teatro.

Las fiestas más conocidas de teatro en la antigua Grecia eran las Grandes Dionisas de Atenas que era un festival dedicado a la creación literaria y musical. Este se organizaba del siguiente modo: En el primer día se hacía una procesión en honor a Dioniso y se recitaban ditirambos, es decir, composiciones líricas dedicadas al anterior dios que he mencionado. Después de dedicaba un día a representar comedias y luego tres más de tragedias. Tenemos que pensar que estos festivales eran muy fatigosos, ya que la representación de una obra duraba un día entero, desde la salida del Sol hasta el ocaso. También que el acceso al teatro estaba permitido a todas las clases sociales hasta los esclavos si iban acompañados de sus respectivos amos.

La estructura del teatro se basa en la forma de una semicircunferencia, construido normalmente en pendientes. Estos teatros constaban de una orchestra, un círculo donde se representaban danzas y donde se encontraba un pequeño altar para los sacrificios para Dioniso. Detrás de la orchestra encontramos la scena, donde se representaban las obras. Antes de la orchestra encontramos la gradería, donde  se ubicaba el público. Todos estos teatros eran descubiertos y al estar construidos en una pendiente, tenían una sonoridad impresionante. Un ejemplo de teatro griego sería el Teatro de Epidauro.


Imagen del Teatro de Epidauro desde la gradería


Los actores eran siempre hombres, incluso para los personajes femeninos. Estos utilizaban máscaras que representaban cada personaje que interpretaban y incluso tenían unos coturnos, es decir, unos zapatos de madera que les daban más altura.

Mosaico donde aparecen máscaras griegas

Imagen de una recreación de unos coturnos

sábado, 9 de febrero de 2013

Origen de San Valentín

Una de las fiestas más internacionales para celebrar el día del amor y de los enamorados es, sin duda alguna, el día de San Valentín. Puede que nos preguntamos su origen. Entonces nos topamos con unas antiguas fiestas romanas paganas, llamadas Lupercalia.

Las Lupercalia eran unas fiestas que se celebraban el 15 de febrero en honor al dios Fauno Luperco, que más tarde llamarían Pan Liceo por la posterior influencia griega.

Anualmente, los romanos escogían entre los ciudadanos más ilustres (que normalmente solían ser jóvenes) a los luperci, es decir, los sacerdotes que oficiaban esta fiesta en el monte Palatino, donde se decía que Rómulo y Remo fueron criados por la loba.

El ritual consistía en el sacrificio de una cabra y un perro. Con la sangre del sacrificio mojaban las frentes de los luperci y luego las limpiaban con trozos de lana con leche de cabra. Durante este proceso, los luperci tenían que reír. Después cortaban en trozos la piel de los animales sacrificados y fabricaban látigos, con los cuales corrían desnudos por el monte Palatino golpeando a quien encontraban a su paso, ya que de esta forma consideraban que los purificaban. En el caso de las mujeres, por cada golpe que recibían simbolizaba más fertilidad. 

En el año 494 d.C el Papa Gelasio I prohibió las Lupercalia, substituyéndolas y cristianizándolas en el día de San Valentín justo el día 14 de febrero, fecha de su muerte.



Imagen que ilustra las Lupercalia

Cuadro de un bacanal, por Nicolas Poussin

Fragmento sobre las Lupercalia en Desde la fundación de la ciudad (Libro 1, párrafo 5) de Tito Livio:

"Se dice que la fiesta de la Lupercalia, que se sigue observando, ya se celebraba  en  aquellos  días  en  la colina  del  Palatino.  Este  cerro  se  llamó originalmente Pallantium de una ciudad del mismo nombre, en Arcadia; el nombre fue cambiado posteriormente a Palatium. Evandro, un arcadio, había poseído aquel territorio muchos años antes, y había introducido un festival anual de Arcadia en el que los jóvenes corrían desnudos por deporte y desenfreno, en honor de a Pan Liceo, a quien los romanos más tarde llamaron Inuus."

Fragmento sobre las Lupercalia en Vidas Paralelas (Libro de Rómulo, párrafo 21) de Plutarco:

"Las Lupercales, por el tiempo en que caen, podrían reputarse purificatorias, porque se celebran en los días nefastos del mes de Febrero, que puede muy bien interpretarse purificativo; y aun al día mismo los antiguos le decían februato. El nombre de la fiesta para los Griegos alude a cosa de lobos, y podría parecer que era antigua de los Árcades que vinieron con Evandro; pero por el nombre puede ser de unos y otros, pudiendo éste haber dimanado de la loba: puesto que vemos que los Lupercos toman el principio de sus carreras desde el mismo sitio en que se dice que Rómulo fue expuesto. Las ceremonias son las que hacen muy difícil de adivinar el motivo de la institución. Empiézase por matar algunas cabras; después a dos jovencitos ingenuos, que se les ponen delante, unos les manchan la frente con el cuchillo ensangrentado, y otros los limpian al instante, para lo que llevan lana empapada  en  leche;  y  los  jovencitos,  luego  que  los  limpian,  deben echarse a reír. Hecho esto, cortan correas de las pieles de las cabras, y ciñéndose con ellas, dan a correr desnudos, golpeando a cuantos encuentran; y las mujeres hechas no huyen de que las hieran, creyendo que esto conduce para que conciban y paran felizmente. Es también ceremonia singular de esta fiesta el que los Lupercos sacrifiquen un perro. [...] Pero Gayo Acilio refiere que antes de la fundación sucedió que los ganados de Rómulo y Remo se desaparecieron, y haciendo plegarias a Fauno, echaron a correr desnudos en de ellos para que el sudor no les sirviera de estorbo; y que por esto corren desnudos los Lupercos. En cuanto al sacrificio del perro, se podría decir, si éste es de purificación, que lo emplean como víctima expiatoria, porque también los griegos en las que llaman expiaciones ofrecen cachorrillos; y en muchas ocasiones emplean el rito que toma de éstos la denominación de perisculaquismo. Si por otra parte esto se hace en memoria de la loba y del triunfo y salvación de Rómulo, no erradamente se mata un perro, como enemigo que es de los lobos; a no ser que por caso sea castigo que se da a este animal por lo que suelen estorbar a los Lupercos en su carrera."

miércoles, 6 de febrero de 2013

Caius Iulius Caesar

Cayo Julio César es una de las figuras más conocidas de finales de la República (Res publica; 509-27 a.C) y de la historia de la antigua Roma.

Julio César nació en una familia aristócrata de la gens Iulia, que se vinculaba a Iulo, hijo de Eneas, que era nieto de la diosa Venus.

Durante su vida tuvo diferentes cargos públicos importantes, hasta llegar al consulado en el año 59 a.C apoyado por Craso y Pompeyo, con los que formó un sistema político jamás visto hasta ese momento, el triunvirato.

Después del consulado, fue procónsul de la Galia, donde escribió sus comentarios en De bello Gallico.

Durante su ausencia en Roma su relación con Pompeyo empeoró hasta el punto de provocar una guerra civil, la cual terminó con la muerte de Pompeyo y César como dictador vitalicio.

En su gobierno como dictador tuvo a numerosos enemigos en el Senado, que finalmente conspiraron contra él y lo asesinaron en los idus de marzo del 44 a.C

Gracias al historiador y biógrafo romano Suetonio hemos podido conocer muchos aspectos y anécdotas de la vida de César y de algunos emperadores romanos en su obra La vida de los doce césares.

En esta se recogen numerosas anécdotas como los rumores que decían sobre él de que mantuvo relaciones sexuales con el rey Nicomedes IV de Bitinia y las sátiras que se hicieron por ese motivo, sus adulterios con numerosas mujeres romanas patricias, su relación con Cleopatra y sus problemas con la calvicie. 

Fragmento de La vida de los doce césares donde se narra la muerte de César (capítulo 82):

"En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, se acercó como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toda por ambos hombros y mientras exclamaba César: "Esto es violencia", uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogió a César por el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe lo detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, se envolvió la cabeza en la toga y bajó con la mano izquierda la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que viendo avanzar contra él a M.Bruto, le dijo en lengua griega: "¡Tú también, hijo mío!". Cuando le vieron muerte, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo hasta que al fin tres esclavos le llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos."


Busto de Julio César

viernes, 1 de febrero de 2013

La medicina en Grecia

Si buscamos un antecedente de la medicina actual encontraríamos uno de los más parecidos, la medicina griega.

Hipócrates de Cos fue "el padre" de la medicina al cual se le atribuye el Corpus hippocratium, una colección de casi sesenta textos médicos.

La escuela de medicina que fundó Hipócrates trataba las diferentes enfermedades de forma racional y metódica, hecho que nos lo demuestran sus estudios de enfermedades y de diferentes ramas de la medicina como la anatomía, patología, ginecología, etc. Su método consistía en la observación detallada de los síntomas del paciente y su evolución y también tenían mucho cuidado con su dieta y con su relación anímica con el paciente. 

Los médicos de aquella época también tenían una ética profesional, es decir, un conjunto de normas que debían jurar en el juramento hipocrático y también eran trabajadores públicos que trataban por igual a ciudadanos libres como a esclavos de los cuales debían ganarse su confianza, ya que carecían de título que garantizaba que eran médicos. Otra de sus características era que no se encontraban relacionados con la magia o la religión, hecho que aún le daba más objetividad. 

Ya en época romana fueron muchos de los médicos helenos que fueron llevados a Roma por su gran fama y reputación.

Aún así, los griegos también tenían una medicina religiosa que se encontraba en los santuarios dedicados al dios Asclepio. Eran muchos los que iban a visitar el santuario que se encontraba en Epidauro, donde hacían diferentes rituales para curar su enfermedad, entre los cuales se encontraban los masajes, baños y dormir dentro del templo para curarse de forma milagrosa.

Fragmento del Corpus hippocratium donde aparece el juramento hipocrático:

"Juro por Apolo médico y Esculapio y de Salud y todos los dioses y diosas, que, según mi capacidad y juicio, guardaré este Juramento y esta estipulación a contar lo que me enseñó este arte igualmente querido para mí como mis padres, para compartir mis bienes con él y aliviar sus necesidades, si es necesario, para mirar a su descendencia en el mismo nivel que mis propios hermanos, y enseñarles este arte, si es que se desea aprender que, sin retribución o estipulación y que por precepto y todo otro medio de instrucción, voy a impartir un conocimiento del arte a mis propios hijos y los de mis maestros ya los discípulos obligados por un juramento y estipulación de acuerdo a la ley de la medicina, pero a nadie más. Voy a seguir ese sistema de régimen que, según mi capacidad y juicio, considero que para el beneficio de mis pacientes, y abstenerse de todo lo que es nocivo o dañino. No voy a dar ninguna medicina mortal a nadie si se les pregunta, ni sugiere ningún tal consejo, y de igual manera no daré a una mujer un pesario para producir el aborto. Con la pureza y la santidad pasaré mi vida y practicaré mi arte. No voy a cortar las personas que trabajan bajo la piedra, pero dejará que esto se haga por hombres que son practicantes de este trabajo. En cualquier casa entro, yo voy a entrar en ellos en beneficio de los enfermos, y se abstendrán de todo acto voluntario de malicia y corrupción, y, más lejos de la seducción de mujeres u hombres, de hombres libres y esclavos. Lo que sea, en relación con mi práctica profesional o no, en relación con ella, puedo ver o escuchar, en la vida de los hombres, que no debe hablarse de extranjero, no voy a divulgar, como cuenta de que todo debería ser mantenido en secreto. Mientras yo siga manteniendo inviolado este Juramento, que sea concedido a mí para disfrutar de la vida y la práctica del arte, respetado por todos los hombres, en todos los tiempos! Pero debo prevaricación y violar este juramento, que la marcha atrás sea mi suerte!"

Busto de Hipócrates