domingo, 20 de julio de 2014

Referencias clásicas en "Muerte en Venecia"

Fotografia de Thomas Mann

Muerte en Venecia (Tod in Venedig) es una de las novelas más destacadas del escritor alemán Thomas Mann, ganador del Nobel de literatura en el año 1929. En esta Thomas nos cuenta la historia de Gustav von Aschenbach, un escritor alemán de éxito, y su viaje a Venecia, donde se enamorará de la belleza de Tadzio, un joven polaco. La novela fue llevada a la gran pantalla con la adaptación de Luchino Visconti (Morte a Venezia) en el año 1971, donde suena con frecuencia el adagietto de la quinta sinfonía del compositor Gustav Mahler. La novela gira alrededor de la muerte y la belleza, pero también destacan las numerosas referencias del mundo clásico que aparecen a lo largo de la historia. En esta entrada os explico las más destacadas.

  • Caronte:
"¿Quién no experimenta cierto estremecimiento, quién no tiene que luchar contra una secreta opresión al entrar por primera vez, o tras larga ausencia, en una góndola veneciana? La extraña embarcación, que ha llegado hasta nosotros invariable desde tiempos medievales, negra, con una negrura que sólo poseen los ataúdes, evoca aventuras silenciosas y arriesgadas, la noche sombría, el ataúd y el último viaje silencioso. Thomas Mann, Muerte en Venecia, III

Hermes y Caronte

Caronte es quizás uno de los personajes más conocidos del mundo subterráneo de la mitología clásica. Es el barquero de la laguna Estigia, que acompañaba a las almas de los muertos al otro lado de ésta. En el capítulo III de la novela Gustav von Aschenbach tiene que viajar en góndola para llegar a Venecia. Tal y como dice en el fragmento anterior, ya la propia embarcación le recuerda a la muerte. Lo que tenemos que destacar de esta escena es la descripción del gondolero: 

"Era un hombre de fisonomía desagradable y hasta brutal, con traje azul de marinero, faja amarilla a la cintura y sombrero de paja deformada, cuyo tejido comenzaba a deshacerse, graciosamente ladeado. Sus facciones, su bigote rubio, retorcido, bajo la nariz corta y respingona, hacían que no pareciese italiano. Aunque de tan escasa corpulencia que no se le hubiera creído apto para su oficio, manejaba con gran vigor los remos, poniendo todo el cuerpo en cada golpe." Thomas Mann, Muerte en Venecia, III

La descripción de Mann se parece a la que hace Virgilio de Caronte en la Eneida:


"portitor has horrendus aquas et flumina seruat terribili squalore Charon, cui plurima mento canities inculta iacet, stant lumina flamma, sordidus ex umeris nodo dependet amictus. ipse ratem conto subigit uelisque ministrat et ferruginea subuectat corpora cumba, iam senior, sed cruda deo uiridisque senectus.Eneida, VI, 298-304

"Un horrible barquero guarda estas aguas y este río, Caronte, de una suciedad escalofriante, a quien una gran barba blanca descuidada le cuelga del mentón. Sus ojos estaban fijos como una llama y una sórdida capa cuelga de sus hombros con un nudo. Él mismo hace avanzar la barca con una pértiga, se ocupa de las velas y transporta los muertos en su barca oxidada, ya siendo muy viejo, pero tiene una vejez fresca y vigorosa de un dios."

El papel que tiene Caronte en Muerte en Venecia es muy claro. Él transporta Gustav von Aschenbach por la laguna de Venecia de la misma manera que transporta las almas de los muertos por la laguna Estigia, lo que nos indica que Gustav no saldrá con vida de Venecia. Por tanto, Caronte es el símbolo del tránsito a la muerte.

  • Eros y los diálogos Fedro y Simposio de Platón:
Estatua de Eros

Eros es una de les referencias clásicas principales de la novela. Se nos presenta como una fuerza, como un anhelo irresistible que domina Aschenbach a lo largo de la novela. Esta referencia la podemos relacionar con otra que también sale frecuentemente: el diálogo Fedro de Platón. Este diálogo platónico trata sobre el amor y la belleza y de éste evoca su escenario, el viejo platanero donde Fedro y Platón conversan sobre estos temas. También narra algunas de las ideas que aparecen en su diálogo, como la reacción de los hombres cuando contemplan una cosa bella. También aparecen en la novela algunas citas concretas del Simposio como la siguiente:


"Quién ama es más divino, ya que en éste habita un dios, que en otro no." Thomas Mann, Muerte en Venecia, III

"θειότερον γὰρ ἐραστὴς παιδικῶν· ἔνθεος γὰρ ἐστι"

"Ya que el amante, por el hecho de estar poseído por un dios, es algo más divino que el amado." Platón, Simposio, 180b

El motivo por el que Mann utiliza estos dos diálogos platónicos es muy sencillo: Intenta justificar la evolución de Aschenbach. Al principio de la novela, Aschenbach estimulado por Eros intenta alcanzar la belleza pura, encarnada en Tadzio, de forma prudente y moderada. También según Platón en el Simposio, contemplar la belleza nos impulsa a la creación, hecho que sucede también en la novela cuando Aschenbach contempla la belleza de Tadzio.

"Sentía el deseo de trabajar en presencia de Tadzio, de tomarlo como modelo, [...]" Thomas Mann, Muerte en Venecia, III

A lo largo de la novela, estos intentos de Gustav von Aschenbach para alcanzar la belleza de Tadzio se vuelven más descontrolados, convirtiendo el amor de Aschenbach de controlado a alocado. También al mismo tiempo que esto sucede, más se acerca Aschenbach a su trágico final.

  • Hermes:

Las almas del Aqueronte por Adolf Hirémy-Hirschl

En la novela Hermes es el guía de las almas de los muertos. Aschenbach tiene un primer encuentro con él en el inicio de la novela en un cementerio. 

"De mediana estatura, enjuto, lampiño y de nariz muy aplastada, aquel hombre pertenecía al tipo pelirrojo, y su tez era lechosa y llena de pecas. Indudablemente, no podía ser alemán, y el amplio sombrero de fieltro de alas rectas que cubría su cabeza le daba un aspecto exótico de hombre de tierras remotas. Llevaba, además, un zurrón típico de los campesinos atado a los hombros con unas hebillas, un cinturón amarillento que parecía de cuero, una capa gris que colgaba de su brazo izquierdo y que apoyaba en la ingle, y a la mano derecha un bastón con la punta de hierro [...]" Thomas Mann, Muerte en Venecia, I

En la descripción aparecen algunos de los atributos de Hermes que se encuentran en la mayoría de sus representaciones, como el sombrero, la capa y el bastón. ¿Por qué se presenta a Aschenbach? Podría ser un primer aviso o acercamiento de Gustav a la muerte o simplemente, una manera de encaminarlo a su destino trágico, ya que la presencia de este personaje provoca las ansias de viajar de Aschenbach. La segunda, y última vez que aparece es en el final de la novela. En éste Hermes cumple su función guiando a Aschenbach a la muerte.

"Entonces le pareció que el pálido y amable Psicagogo le sonreía y le hacía señales desde lejos, como si, en sacar éste la mano del flanco, indicara que se iba y se adentrara flotando en la inmensidad llena de promesas. Y, como tantas otras veces, Aschenbach se dispuso a seguirlo..." Thomas Mann, Muerte en Venecia, V 

  • Apolo y Narciso:

Apolo de Belvedere

Estas dos referencias clásicas se relacionan con Tadzio, el joven polaco del que Aschenbach se enamora. Tenemos que tener en cuenta que Apolo era un dios que vivía siendo un adolescente eternamente. La descripción de Tadzio nos puede recordar a este dios por su aspecto joven y por su melena rizada.

"Una cabeza de Eros, con un color esmaltado del mármol de Paros, las cejas finas y graves, las sienes y las orejas cubiertas por cabellos sombríos y sedosos, los bucles de los cuales caían en ángulo recto sobre la frente." Thomas Mann, Muerte en Venecia, III

También tenemos que tener en cuenta que Apolo se le identificaba con la belleza y la perfección, características que Aschenbach atribuye a Tadzio.

Fresco pompeyano de Narciso

Narciso también tiene que ver con la belleza. Tal y como vimos en una entrada anterior, Narciso era un joven que se enamoró de sí mismo por su belleza. En la novela Tadzio sonríe a Aschenbach, hecho que le recuerda a Narciso. La relación que podemos establecer entre Narciso y Aschenbach es que ambos encuentran la muerte contemplando la belleza.

"Era la sonrisa de Narciso en mirarse en el agua de la fuente: una sonrisa profunda, hechizada, prolongada con la que se contempló alargando sus brazos hacia el reflejo de su propia belleza; una sonrisa matizada por un levísimo gesto de mal humor, a causa de la inutilidad de sus esfuerzos para besar los dulces labios de su imagen, una sonrisa incitante, curiosa y un poco atormentada, fascinante y fascinadora." Thomas Mann, Muerte en Venecia, IV 

  • Las ménades:
Representación de una ménade en un kílix ático

A tocar del final de la novela Aschenbach tiene un sueño donde aparecen descritos los ritos que llevan a acabo las ménades. La aparición de las ménades hace referencia, naturalmente, al dios Dioniso. Éste simboliza el descontrol que se ha apoderado de Aschenbach, ya que su amor por Tadzio ha pasado de ser controlado y prudente a ser indomable y descontrolado.


  • Conclusión:
Tal y como hemos visto, Muerte en Venecia de Thomas Mann esconde muchas referencias clásicas que tienen su propia función dentro de la novela y que en ocasiones unas mantienen una estrecha relación con las otras. Con su ingenio, Mann consigue que Muerte en Venecia sea un oasis del mundo clásico y que podamos ir más allá de sus palabras, para así ver que se esconde tras sus referencias y conocer su verdadero significado.


  • Agradecimientos:
Tengo que dar las gracias a uno de mis amigos que me ha guiado durante este tiempo en el que he estado preparando esta entrada, tanto discutiendo conmigo sobre cada interpretación como ayudándome y aconsejándome.

  • Bibliografía:
Mann, Thomas, Muerte en Venecia, editorial Proa

Ronchi March, Carlos Alberto, Thomas Mann y los griegos: Muerte en Venecia, Universidad de Buenos Aires

Gilalbert Barberà, Pau, Muerte en Venecia de Thomas Mann o la via plutarquea hacia Eros, Universitat de Barcelona

Virgilio, Eneida, Labutxaca

Platón, Fedro, Bernat Metge

Platón, el Banquete, Bernat Metge

6 comentarios:

  1. No diré nada sobre la parte interpretativa, eso linda en el terreno de lo subjetivo. Pero en lo formal esto deja mucho que desear, basta con mencionar que la bibliografía está mal dada y no tomas en cuenta un estudio exhaustivo e importantísimo sobre tema: Torres Martínez, Raúl. „Vom Harz bis Hellas immer Vettern!“ Un estudio sobre las fuentes antiguas de La Muerte en Venecia de Thomas Mann (Tesis Doctoral). México: UNAM, 2007. [http://oreon.dgbiblio.unam.mx/F/GSGR41R736HYNHC5TERI1H5MEBDKNKDII2G4NQM68YT43P24SU-45969?func=full-set-set&set_number=999826&set_entry=000021&format=999] Las imágenes son muy bonitas y apropiadas, se agradece mucho el trabajo de difusión por temas interdisciplinarios e interesantes de literatura comparada; pero lamentablemente, incluso como mero artículo de divulgación tu trabajo carece de seriedad técnica y formal.

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  2. Hola anónimo,

    Gracias por tu crítica! Debo aclararte en primer lugar que no pretendía ni mucho menos hacer un estudio formal y técnico. Mi intención era hacer un pequeño homenaje al alemán, un idioma que he estado estudiando durante cinco años. Me recomendaron la novela y cuando la leí pensé que sería interesante para los lectores tratar las referencias. Como tu dices, mi objetivo es que la gente conozca el mundo clásico y más allá de éste y sobretodo, que aprenda, pero no pretendo hacer nada serio y formal, ya que aún soy una estudiante y tengo mucho camino aún por hacer y cosas por aprender.

    En segundo lugar, tengo que darte las gracias por hacerme referencia a esta tesis. Vivo en España (es decir, al otro lado del océano). Como puedes comprender, era bastante difícil que conociera esta tesis cuando ya es complicado tener acceso a las que se publican aquí. Aún así, trataré de buscarla y leerla.

    Gracias por tu opinión,

    Diotima

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  3. Un post genial.La verdad es que no sabía nada sobre las referencias al mundo clásico de la novela. Has hecho que tenga ganas de ver la película (y eso que no soy nada cinéfila).

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  4. Muchas gracias por tu opinión! Te recomiendo que leas primero la novela (no pasa de las 100 páginas), porqué en la película no aparecen las referencias clásicas, por desgracia.

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  5. Hola Judit,
    He trobat l’escrit magnífic i confirma, una vegada més, la teva capacitat de transmetre amor als clàssics. Poques persones, que no siguin unes expertes, sabríem trobar aquestes referències al món clàssic en el llibre i la pel·lícula. Ens has il·lustrat molt, i t’encoratjo a seguir perseverant en aquesta faceta. Molts t’ho agrairem.

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  6. Gracias por tu reseña.
    Respecto del primer comentario:
    Es pueril, excluyente y soberbia la actitud academicista que pretende que el conocimiento sea patrimonio de unos pocos.
    Así estamos hoy: viviendo el prejuicio-perjuicio de la "hiperespecialización" mal entendida.

    N.

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