miércoles, 6 de febrero de 2013

Caius Iulius Caesar

Cayo Julio César es una de las figuras más conocidas de finales de la República (Res publica; 509-27 a.C) y de la historia de la antigua Roma.

Julio César nació en una familia aristócrata de la gens Iulia, que se vinculaba a Iulo, hijo de Eneas, que era nieto de la diosa Venus.

Durante su vida tuvo diferentes cargos públicos importantes, hasta llegar al consulado en el año 59 a.C apoyado por Craso y Pompeyo, con los que formó un sistema político jamás visto hasta ese momento, el triunvirato.

Después del consulado, fue procónsul de la Galia, donde escribió sus comentarios en De bello Gallico.

Durante su ausencia en Roma su relación con Pompeyo empeoró hasta el punto de provocar una guerra civil, la cual terminó con la muerte de Pompeyo y César como dictador vitalicio.

En su gobierno como dictador tuvo a numerosos enemigos en el Senado, que finalmente conspiraron contra él y lo asesinaron en los idus de marzo del 44 a.C

Gracias al historiador y biógrafo romano Suetonio hemos podido conocer muchos aspectos y anécdotas de la vida de César y de algunos emperadores romanos en su obra La vida de los doce césares.

En esta se recogen numerosas anécdotas como los rumores que decían sobre él de que mantuvo relaciones sexuales con el rey Nicomedes IV de Bitinia y las sátiras que se hicieron por ese motivo, sus adulterios con numerosas mujeres romanas patricias, su relación con Cleopatra y sus problemas con la calvicie. 

Fragmento de La vida de los doce césares donde se narra la muerte de César (capítulo 82):

"En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, se acercó como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toda por ambos hombros y mientras exclamaba César: "Esto es violencia", uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogió a César por el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe lo detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, se envolvió la cabeza en la toga y bajó con la mano izquierda la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que viendo avanzar contra él a M.Bruto, le dijo en lengua griega: "¡Tú también, hijo mío!". Cuando le vieron muerte, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo hasta que al fin tres esclavos le llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos."


Busto de Julio César

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