miércoles, 10 de julio de 2013

Cuidado personal y cosmética en la antigua Roma

Siguiendo la misma temática de la entrada anterior, hoy nos centramos en Roma.

En Roma son conocidas las termas. Las termas, más allá de los baños y de ser un lugar donde hacer deporte, fueron un centro de vida social donde se reunían los ciudadanos. Tenían diferentes espacios como: el apodyterium donde dejaban la ropa, a veces vigilada por un esclavo, el frigidarium, la sala donde se podía tomar un baño frío, el tepidarium, donde la temperatura de la sala era tebia para acostumbrar el cuerpo a la siguiente sala, el caldarium, donde se tomaba un baño caliente y el laconicum, una sala donde podías hacer baños de vapor. A más a más, las termas también tenían una palestra, un patio portificado donde se podía hacer deporte, y salas de masaje. Para poder controlar la temperatura de las salas de baño utilizaban un sistema basado en un praefurnium donde que se quemaba la leña y que estaba conectado con un hypocaustum, un espacio subterráneo con pilares que aguantaba un falso suelo y por donde circulaba el aire caliente. Hombres y mujeres acudían a las termas en diferentes horarios.

Imagen de las termas de Caracalla

Para hablar del cuidado personal y de la cosmética en época romana debemos hacer referencia a Ars amandi "El arte de amar" de Ovidio, una obra donde podemos encontrar mucha información sobre como era el aseo personal en aquella época. También tiene la obra De medicamine faciei femineae donde da recetas de belleza para las mujeres, aunque se encuentra de forma fragmentaria.

Ovidio recomienda sobretodo limpieza para los hombres. Por ejemplo, recomienda que se hagan cortar el pelo y afeitarse por alguien experto, cortarse las uñas, lavarse bien el cuerpo, etc, y no recomienda por ejemplo depilarse las piernas o rizarse el pelo con unas tenacillas bajo el pretexto: "Deja que hagan todo lo demás las jóvenes coquetas o el torpe varón, si lo hubiera, que pretenda conquistar a otro varón."

Para las mujeres Ovidio da más consejos. Sobre el peinado dice que según la forma del rostro conviene un tipo de peinado u otro. También habla sobre el uso de tintes y pelucas para disimular los defectos del cabello. A partir de la época imperial, el emperador y su mujer marcaban la moda del momento y los hombres y mujeres de clase aristocrática los imitaban, de tal forma que podemos hacer una cronologia de peinados a partir de los bustos de los emperadores romanos y sus mujeres.


Relieve de como peinaban a una matrona

En el maquillaje las romanas tenían la misma preocupación que las griegas: conseguir un rostro blanco y para ello utilizaban cremas. También se maquillaban los ojos con ceniza y también era un símbolo de belleza tener las cejas unidas, de manera que las romanas rellenaban ese espacio con moscas secas machacadas a lo que se refiere Ovidio: "Con artificio rellenáis los intersticios vacíos de vuestras cejas". Dado que muchas veces utilizaban productos repulsivos para maquillarse, Ovidio recomendaba que nunca se maquillasen delante de un hombre. También utilizaban colorete y carmín para pintarse los labios. Las damas romanas tenían esclavas, llamadas ornatices, que las peinaban y las maquillaban. Ovidio también hace referencia a esto diciendo: "Que la peinadora no tenga nada que temer: odio a la que le araña la cara con las uñas y le pincha los brazos con una horquilla que se ha quitado del pelo. Maldice ella la cabeza de su señora (¡y la está tocando!) y al mismo tiempo llora goteando sangre sobre los odiados cabellos."

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